Me enamoré de un chavista http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net Yo, que nunca había metido la pata, puse mis ojos en un cuarentón rojo, rojito es-es Motor /imag/ed/mujer65x65.png Me enamoré de un chavista http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com Regresando ante ustedes http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/09/10/regresando-ante-ustedes 2007-09-10T23:12:40+00:00 Amigos, lamento la incertidumbre en que los dejé. Lo siento. Les hago un repaso rápido de la situación: Luego, con más tiempo, en otro espacio tal vez,les explicaré los pormenores de cada cosa.

1) Dejé de escribir porque mi marido, el escuálido, se enteró del blog y sentí que era mejor dejarlo, por respeto a él y a lo que fuimos. Me perdonó los cachos y dudamos ante la posibilidad de volver, pero yo no estoy dispuesta a que la culpa y la paranoia sean el tercer ocupante de nuestro lecho.

2) Ergo, mi marido, el escuálido, y yo estamos en proceso de divorcio. “Incompatibilidad de caracteres” es la excusa ante el abogado. Ya estamos, como quien dice, serruchando la casa para quedarnos con igual número de baldosas y eso ha sido lo más terrible: Él quiere dejarme el apartamento a mí, pero la conciencia no me permite aceptarlo, así que yo quiero dejárselo a él.

3) Nunca me tiré al chavista. Lamento desilusionarlos: Yo que pensaba que se trataba de un cuarentón rojo, rojito, tan insoportable como para andar solo, me enteré de una gran bomba: Es casado, con hijitos,y de allí viene otro cuento, otro camino en el que desearía que me acompañasen pronto.

Sin más que acotar por ahora, mis fieles amig@s, les agradezco su complicidad. Estoy segura de que nos veremos pronto pues mi vida, la mía, la de Enriqueta Mendoza, no termina en un gran chasco: Quedan muchos huecos donde meter la pata.

Un abrazo. Gracias a todos... por todo.

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Juntos en la guarimba http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/06/05/juntos-la-guarimba 2007-06-05T00:49:55+00:00 Lo que siempre había soñado, pero jamás había creído posible, sucedió: Mi chavista y yo actuamos juntos en una guarimba.

- Sabía que estarías en esta vaina, ¿quieres ir presa? –Escuché un susurro entre las sirenas y cacerolas.

-¿Qué haces aquí? Tú no vives por aquí, además, le tienes alergia a esta zona…

-Le tengo alergia a Santa Fe, donde vivías con tu marido… no me molesta tanto Montalbán.

-¿Vienes a hacer una lista Tascón?

-Vine a rescatarte.

-¿Rescatarme? Yo estoy rescatando la libertad de expresión.

-No seas ridícula, Enriqueta. Si no tuvieras libertad de expresión no estarías aquí brincando como una mona. Trancar calles y quemar cosas es un delito. En diez minutos llegará la policía y te coserán a perdigones. De eso te estoy rescatando. Vámonos.

-¿Qué? ¿Mandaste a la policía, chavista de mierda?

-No la mandé yo, carajo, pero estoy enterado.

-Empezaré a gritar para que te linchen… ¡Infiltrado! ¡Infiltrado!

Entonces me tapó la boca y –aunque me habló al oído- lo hizo gritando al tiempo que me empujaba hacia la acera, alejándome de la multitud:

-Bota esa olla de mierda y camina hacia donde yo te diga. Nos vamos a montar en mi carro, si es que estos golpistas no lo quemaron ya. Mereces pasar tres meses en un calabozo cundido de ratas, mereces ser exiliada, mereces que te torture la Disip y que te hagan todas las cosas terribles que Aló Ciudadano dice que hace el gobierno, pero yo te amo, Enriqueta Mendoza, y no voy a dejar que te encanen por una pendejada... Deja de morderme los dedos, igual no te voy a soltar, y Diego Santamaría se merece otra rumba e´palo como la que le dio tu ex. Mete la pierna en el carro, no te pongas dura, ¡coño! ¡Dobla la pierna! ¡No, escuálida! ¡Hija e´puta! ¡No le des con la olla al techo, me estás dañando la pintura! ¡No me patees! ¡Agacha la cabeza!

Hubiese seguido forcejeando si no fuera porque vi acercarse la patrulla. Por instinto cedí y él me metió en el carro. Arrancó y no dijo una palabra hasta que llegamos a su edificio:

-Quítate la franela.

-¿Qué?

-Lo que oíste: Quítatela.

-¡No! ¿Vas a abusar de mí?

-Eso quisieras, ¿no? Lo lamento, ni siquiera te voy a ver, no esta noche. Quítate la franela, porque si el portero me ve subiendo con una mujer disfrazada de Miss RCTV te aseguro que el lunes amanezco sin empleo…

-¿Sin empleo? Pero la empresa es opositora…

-Pero yo ahora estoy trabajando en el Minci. Ahora obedece, por favor, Enriqueta. Saca las toallas húmedas que tengo en la guantera y quítate las banderitas volteadas que te pintaste en las mejillas.

Obedecí. Él se bajó y me abrió la puerta. Cuando estaba a punto de salir, me empujó haciéndome golpear la espalda con la palanca del carro:

-¡Chavista de mierda!

-¿No te dije que botaras esa olla?

-No podía. Diego la usa para hacer cotufas… es su favorita…

-Échala para atrás, al asiento de atrás. Mañana se la damos a Diego.

Entramos al edificio, luego a su apartamento y él se mantuvo en silencio, salvo para avisarme que la cama era toda mía, que él dormiría en el sofá… Idiota, como si no supiera que lo que yo quería era que él durmiera conmigo.

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La cita http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/05/09/la-cita 2007-05-09T21:08:26+00:00

Con más rebeldía que ganas conduje hasta la casa del chavista. Al llegar, el portero pareció recordarme y sin pregunta alguna me dejó pasar. Toqué el timbre y él abrió, vestido de traje, como un muñeco de torta:

-Pensé que eras puntual.

-¿Alguna mujer lo es?

-Pero tú no eres como todas… Mira, me vestí para ti…

-Tu casa huele a…

-¿Incienso? ¿Tabaco? ¿Cuerno e´ciervo? ¿Algo de lo que usa Tucán Primero, puede ser? –Dijo entre risas mientras me llevaba tomada de la cintura hasta un sillón en su sala-. Es un Glade que eché para disfrazarte el olor a tabaco, pero parece que hice peor…

Por un instante no supe qué pensar… “¿Sabe lo de la bruja? ¿Cómo? ¡El blog!”

-No me digas que tú…

-Yo… que nunca había metido la pata… me enamoré de una escuálida, escualidita…

-¿Por qué me hiciste sufrir si ya sabías todo?

-Porque me parecía un milagro increíble el que hablaras de mí. Quería hacer cosas puntuales, para ver si las contabas y confirmar que se trataba de mí. Además… -calló.

-¿Además qué?

-Me costaba creer que tu marido fuese tan imbécil… un idiota con tanta suerte así…

-¿Qué debo hacer ahora?

-Tú lo sabes mejor que yo… eres tú quien escribe esta historia, ¿recuerdas?

-La escribo, mas no la invento. Ahora tengo que pensar… no he tenido días fáciles.

-Entonces tienes dos opciones: piensas en mi cama… o en la de Diego Santamaría –rió de buena gana.


-Cuando vaya a tu cama no será precisamente a pensar –rocé inofensivamente sus labios y abandoné el lugar.

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Mi marido y Diego http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/05/09/mi-marido-y-diego 2007-05-09T21:07:22+00:00

Cuando estaba casi lista para ir a verme con mi chavista el timbre del apartamento comenzó a sonar incansablemente:

-¿Será que uno no puede ni hacerse unos rulos en paz? -Indignado, Diego abandonó la indiada cabeza de Claudia y abrió la puerta.

-¡Maldito infeliz! –Una voz desde el umbral y Diego cayó sala adentro.

-¿Quién es? ¿Qué pasa? –Claudia en una crisis de histeria- ¡Es tu marido, amiga!

-Todo es tu culpa, maldito bastardo, mediocre… ¡Hijo de puta! De hoy no pasas, desgraciado, hoy mismo te hago vomitar tus tripas, maldito usurpador, ¡rata!

Me costó asimilar lo que estaba ocurriendo: mi marido estaba en la sala de Diego Santamaría, acabándolo a patadas. Claudia Beltrán lloraba en arrimada a la puerta después que los estilistas huyeron en bandada. Entonces, mi marido cogió a Diego y comenzó a empujarlo mientras le hacía absurdas preguntas:

-¡Maldito imbécil! Llévame a la cama donde te tiras a mi mujer, ¡llévame!

-No me tiro a nadie –decía Diego entre sollozos- ¡Por la cara no, por favor!

-La cara es lo próximo que te voy a patear si no me llevas al cuarto ahora… ¿Acaso ya te dice gordo? ¿Ya te venda los ojos para cabalgarte? ¿Acaso te dice que ama tu pecho?

-A la derecha, la segunda puerta… pero no me tiro a na…

-¡A mí me decía lo mismo! –Se paralizó al asomarse al dormitorio- ¡Una sola cama! –Exclamó con Diego aún agarrado por el cuello.

-¡Cálmate, gordo, por favor! –Intervine articulando dificultosamente mis palabras-. No es lo que piensas…

-¿Y qué es, maldita zorra? Dijiste que te mudarías con tu amante…

-Diego no es mi amante… Diego es…

-¡Ni se te ocurra decirle mis intimidades a este homo erectus! ¡Y tú no me pegues por la cara!

-Tú te callas, maricón…

-Acabas de darte tu propia respuesta –apareció Claudia Beltrán-. En esa cama dormimos Diego, Enriqueta y yo. Ellos no son amantes, los tres somos… Amigas…

-¿Qué? ¿Entonces este payaso es gay? Y tú… ¡No tienes un amante, mi princesa! –Rió con satisfacción.

-¡Princesa tu madre! –Rugí sacándole a Diego de las manos-. Esta gente me da atención y cariño, algo que tú desconoces por completo. No tienes ningún derecho de venir en este plan y golpear al primero que te abra la puerta. Ahora vete si no quieres ir preso…

-Necesitas terapia, mi estimado… Yo tengo un consultorio…

-Cállense todos, ya. Sólo vine a recuperar lo que creía mío. Por cierto, estás hermosa… ¿sales?

-Saldré con alguien que no ha sido mi amante, porque el respeto que te tenía me lo impedía… hasta hoy.

-¿Puedo evitarlo?

-Ya no.

-La casa seguirá igual que siempre, Enriqueta… por si ese amante que tendrás resulta más bolsa que yo…

-Lo tendrá en cuenta, gracias por tu gentil ofrecimiento. El lunes te mando la factura de todo lo que dañaste en mi casa y de los gastos médicos, porque me vas a pagar estos moretones, ¿no?

-Sí, te los voy a pagar, pato –dijo y abandonó el lugar.

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Preparativos para la cita http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/05/09/preparativos-la-cita 2007-05-09T21:06:34+00:00

-Mi lindo, ella es de la familia… ¡A mi prima Enriqueta Mendoza la debes dejar como una diosa! ¡Me salió un verso!

-¡Y sin mucho esfuerzo! ¡Eso es pan comido! Muchacha, qué melena, qué bucles, qué belleza… vamos a dejarte como la Palas Atenea caraqueña… una mezcla de Shakira con Lara Croft…

-Me sorprendes, amigo –dijo Claudia al salir de la ducha- ¿Estilista a domicilio?

-Y eso no es nada. Otro de mis amiguitos viene cargado de ropita chic. Vamos a dejar a ese vampiro chavista sin aliento…

-Didi, ¿no crees que es algo exagerado cambiarme la apariencia?

-Exagerado era irte de tu casa… y lo hiciste –acotó Claudia..

-¡Ésa es mi loquera! Ahora te sale fashion repair gratis, Chloe…

-¡Clau! De “Claudia”. Soy Clau-dia…

-Bueno, Chloe, Clau… como tú quieras… Divas, ¡prepárense para atacar!

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Llamada al chavista http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/05/09/llamada-al-chavista 2007-05-09T21:05:55+00:00

Pasé varios días analizando las ventajas y desventajas de llamar al chavista. Finalmente, entre la terquedad de Diego y el profesionalismo de Claudia terminé marcando el número y con las piernas temblorosas ante la certeza de oír su voz:

-Pensé que no querrías hablarme o verme nunca más. Darío nos explicó lo del reposo, dijo que estabas en crisis de estrés y no sé qué más…

-¿Pensaste que yo? ¿Y acaso tú quieres hablarme o verme alguna vez más?

-Claro que sí. Si sólo supiera dónde estás… o si aceptaras verme, Enriqueta, me sentiría halagado y muy feliz.

Decidí ser directa en mis planteamientos, no dar más larga a este novelesco pasaje de mi vida:

-¿Tú estás enamorado de mí?

-Lo estoy. Estoy enamorado de ti. Sólo que no sé por qué jamás me atreví a acercarme. Ahora todo es diferente, porque tú tomaste una decisión, porque estamos lejos del trabajo…

-Y lejos de ella…

-¿De quién?

-De la seudo intelectual ésa…

-Ella no me interesa. No sé qué habrá dicho o hecho para que lo creas así. No sé qué mala señal te habré dado yo, Enriqueta, pero si alguien me importa en esa oficina, eres tú, aunque sea un idiota y no sepa manejarlo. Aunque ahora note que me he dedicado a herirte. No me importa lo escuálida que seas… me gustas.

-¿Y qué pasará ahora?

-Lo que tú quieras que pase. Mi apartamento está solo, podemos conversar. No espero a nadie…

-¿No? ¿Ni siquiera a la “gatita”?

-Llegaste en el peor de los momentos. Esa mujer fue un error de mis hormonas. Un error que no es frecuente, te lo juro. Por favor, ven. Hablemos, aquí, ¿sí?

-No quiero ir.

-Entonces déjame buscarte… ¿Dónde estás?

-Yo iré.

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Llegada de Claudia http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/05/09/llegada-claudia 2007-05-09T21:05:05+00:00

-Ahora no serán dos en una cama… ¡Seremos tres! –Escuché la voz filtrada del intercomunicador.

Llegó a los dos días de haberme ido de mi casa y trajo maletas suficientes para pasar una década arrimada en casa de Diego. Él, por su parte, se mostraba feliz por la compañía:

-¡Dios mío! ¡Qué batatas tiene esta mujer! De puros aeróbicos, uno, dos, uno dos…

-Diego, deja las piernas de Claudia en paz…

-¿Qué ha pasado con los tipos, Enriqueta?

-Nada. Ninguno de los dos se ha preocupado por mí.

-No puedes estar segura de eso, amiga –dijo ella con firmeza-. Tu marido debe estarse esforzando para darte un espacio, para no venir corriendo tras de ti.

-Tiene otra mujer. Me lo confesó.

-¿Y el chavista? ¿Qué harás? Te dijo que te quiere, a pesar de estar con la otra…

-No puedo compartir un hombre, Clau…

-¡Me estás compartiendo a mí con ella! –Soltó Diego-. Cierto, yo no clasifico –y rió de buena gana.

-Nadie ha dicho que lo compartirás –siguió ella-; tal vez él está ahora con una, dos, diez o cincuenta mujeres, pero eso no significa que no esté dispuesto a algo serio y monogámico contigo…

-¡Eso digo yo! ¡Yo también soy sicólogo! ¡Qué éxito! Mejor me callo, ¿verdad?

-Por favor, sí –le respondió Claudia.

-No quiso acostarse conmigo… ¿por qué no conmigo y con la “gatita” asquerosa esa sí, Clau? ¿Por qué?

-¡Porque tú eres divina! Para admirar… ¡Importante! –Intervino Diego-. Lo siento. Es verdad que dije que me callaría…

-Pero acertaste –respondió Claudia-. Lo que él dice tiene su parte de cierto: tal vez no te ve como una mujer desechable y el mismo afán de idolatrarte lo ha privado de proponerte algo que posiblemente él mismo considera una canallada…

-¿Entonces lo debo llamar?

-¡Comienzan las votaciones! Yo votó sí… ¿y tú, loquera?

-¡Yo voto que también! –Rió Claudia.

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Ida de mi casa (y IV) http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/04/24/ida-mi-casa-y-iv- 2007-04-24T00:14:50+00:00

-¡Ni se te ocurra responderle una llamada a ese esperpento de hombre que tienes por ex y mucho menos al chavista!

-Diego, no me jodas, por favor.

-Lo que te hizo no es normal… ¡Ya estoy harto de esa mariquera!

-¿Tú? ¿Harto de mariqueras?

-No en el sentido gay de la palabra… Mejor no te hubiese conseguido la dirección del perro ése… aunque eso me sirvió para ver a Darío… ¿Verdad que es bello Darío?

-Sí, excepto porque no es de los tuyos.

-Bah… para lo que me importa. Lo cierto es que ahora vas a dedicarte a estar divina, más divina que nunca, vamos donde un amigo, que te actualice las greñas, que te haga masajes, vamos a comprar ropita… ¡Y vamos a buscarte un novio nuevo!

-Me fui de mi casa, Diego… pensaba refugiarme en el apartamento del chavista. Dime, ahora, ¿dónde voy a vivir? No regresaré con mis padres, sería una humillación…

-Quédate conmigo, Enriqueta. Aquí hay espacio de sobra y yo no soy una bestia peluda, hombre común, homo erectus que deje la toalla mojada en la cama…

-No quiero que duermas en el sofá por culpa mía…

-Y no lo haré.

-Yo no sé dormir en sofá, Diego.

-Pues dormiremos juntos… Será como dormir con tu hermanita menor, te lo aseguro.

-Te amo, Didi.

-Y yo te amo a ti, muñeca. Ya no llores más por esos machos desgraciados… vamos a ver la tele, anda.

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Ida de mi casa (III) http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/04/24/ida-mi-casa-iii- 2007-04-24T00:14:05+00:00

Conduje en medio de una crisis de nervios y en el camino hablé con Claudia Beltrán:

-Me fui de la casa, Clau. El chavista me puso cuernos…

-¿Qué? Organiza tus ideas, Enriqueta. Escúchame, ¿dónde estás?

-Manejando. No sé dónde.

-¿Autopista?

-No lo sé…

-¡Puta, degenerada, voy a matarte, donde te vea te caigo a coñazos, ramera!

-¿Qué te pasa?

-Perdón, Enriqueta. Necesitaba hacerte reaccionar… ¿Es una autopista?

-No… es Santa Mónica, creo.

-De acuerdo. Busca un lugar donde puedas estacionarte y llama a alguien que vaya a recogerte, ¿está bien?

-Necesito verte, Clau…

-Está bien, me verás. Yo ya mismo pido un permiso de trabajo y salgo para Caracas, ¿sí? O te vienes a Cabimas unos días, como prefieras… Ahora necesito que te estaciones y llames a alguien que te recoja. Alguien de confianza… ese amigo tuyo…

-Diego Santamaría.

-Ése. Avísale, ¿sí? Yo ahora estoy por recibir un cliente.

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Ida de mi casa (II) http://meenamoredeunchavista.lacoctelera.net/post/2007/04/24/ida-mi-casa-ii- 2007-04-24T00:12:14+00:00

Conduje a casa del que no es mi amante en realidad, pero era lo más cercano a uno para batirle en la cara a mi marido, culpable y confeso de ponerme cuernos. Había conseguido su dirección con ayuda de Diego, mi amigo del trabajo encargado de la administración. Llegué y el portero me dejó subir:

-¿Qué haces aquí, Enriqueta? –Dijo con asombro mi chavista.

-Dejé a mi marido… ¡Lo dejé! –Dije riendo entre lágrimas.

-Estás loca, ¿sabes? ¿Puedes decirme qué pasó?

-No podía seguir con él. Yo te necesito a ti –me eché en sus brazos-. Dime que no estoy enamorada sola… dímelo.

-Oso, ¿y entonces? –Una voz desde el fondo del apartamento-. Si no vienes se va a enfriar esta gatita…

-Estoy acompañado, Enriqueta –dijo apartándome-. Lo siento tanto, yo…

-Nada. Está bien. Eso ya respondió todo. Adiós.

Intenté alejarme del umbral, pero su mano me detuvo asiéndome violentamente:

-Puedo no ser un monje… pero no te enamoraste sola –dijo y cerró la puerta.

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