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La Coctelera

Me enamoré de un chavista

Yo, que nunca había metido la pata, puse mis ojos en un cuarentón rojo, rojito

19 Enero 2007

Mi marido y su “amiguita”

Todo parece indicar que mientras yo planifico la creación de un triángulo, mi marido ya se encargó de crear un paralelepípedo amoroso.

Él, con su cara de indio que no rompe un plato, con sus lacios cabellos negros y sus espantosas medias grises, últimamente anda bastante extraño, ocultando su celular de mi vista y durmiéndose sin abrazarme, sino estrechando la almohada.

Ayer violé su privacidad y me atreví a revisar su correo electrónico. Había un montón de mensajes de una tipa con nombre de imitación Barbie... Bamby o Barsy, quizás, no recuerdo. No los quise leer para no encelarme más, pero algo sí puedo jurar: si mi marido me va a dejar, no va a ser por una tipa que ni nombre de gente tiene.

En realidad confieso que por muchos días pensé que la pasión por mi chavista me estaba haciendo olvidar lo que alguna vez sentí por mi esposo, sí, el escuálido; pero hoy cuando su teléfono repicó y él huyó hacia el baño para hablar a escondidas, un miedo terrible se apoderó de mí: “¿y si te lo quitan, Enriqueta?”

Sé que no he sido la mejor de las esposas. La mejor de las esposas de un tipo que ama a Carmona de ninguna manera puede enamorarse de un chavista. Yo, en cambio, me declaro irremediablemente culpable de ilusionarme, fantasear y lanzármele a un tipo rojo, rojito. Razón tendría mi marido de mirar otros horizontes.

-Gordo… ¿Quién te llamó? –Pregunté mientras arreglaba su corbata.
-Nadie, princesa, tranquila –respondió mientras deshacía mi nudo por considerarlo mal hecho.
-Eres tan bello, amor. Tan guapo y tan cuidadoso con todo… Te prometo que antes de que seamos viejitos aprenderé a amarrar bien tu corbata.
-Me enamoré de ti sin que supieras hacerlo, Enriqueta, así que no te preocupes.
-Quiero ser una mejor esposa… ¿Es malo eso?
-No, preciosa. Lo malo es que quieras armarme una escena de celos y melancolía justo ahora que voy tarde al trabajo.

“¡Idiota! ¿Cómo supo que estaba celosa? ¿Acaso es brujo también? ¿Acaso su mente cuadrada le permite adivinar mis celos cuando jamás ha podido adivinar mis deseos?”, pensé en la milésima de segundo que duró el piquito que me dio antes de irse.

servido por meenamoredeunchavista 1 comentario compártelo

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the one

the one dijo

no se quien es mas patán... si el chavista o tu marido.

19 Enero 2007 | 10:05 PM

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Me enamoré de un chavista

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Me llamo Enriqueta Mendoza y tengo casi 30 años, más aquellos que me resto y los que me sumé una vez. No hay psiquiatra que pueda tratar mi conflicto, por eso preferí contárselo al mundo entero: Amo a un chavista.

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