Publicidad:
La Coctelera

Me enamoré de un chavista

Yo, que nunca había metido la pata, puse mis ojos en un cuarentón rojo, rojito

28 Enero 2007

Domingo con mi suegrita

Llegó con su habitual look tipo Cruela de Vil, sí, la “persigueperritos” de 101 y 102 dálmatas. Ahora que están de moda las pieles, la vieja loca esa no pela la ocasión de envolverse su arrugado pescuezo de morrocoy en un pañuelo de tigre, puma, cebra o cualquier otra cosa que imite “estampados” animales.

Como por obra del demonio, le trajo un regalito a mi marido, sí, su hijo, sí, el escuálido… ¡A que no adivinan! Le compró un libro y se lo entregó envuelto en papel con fotos de carros antiguos. Cuando mi esposo cual carajito rompió el envoltorio, descubrí que se trataba de la obra de Andrés Schmuke, titulada “ME ENAMORÉ DE UNA CHAVISTA”.

Mientras tanto, la bruja me veía con la trompa echada a un lado, en esa mueca espantosa que hace cuando considera que se está anotando puntos a favor o me está despachando puntos en contra.

¬-Lo vi en Tecniciencia del Tamanaco y no pude evitar pensar en ti… Y en Eriquetica, por supuesto –dijo mientras sobaba el hombro de mi marido.

-Mamá… ¡Qué detalle tan hermoso! Tú siempre intentando conciliar a los seres racionales como nosotros, con las bestias como ellos, que apoyan al asesino.

-Verdad que sí, gordo –dije poniendo mi mano en su pecho para hacerle quitar la de ella-. No hay mejor manera de ilustrar lo acertado del regalo que nos ha hecho tu mami.

-Que le he hecho, niña –dijo la bruja-. A mi bebé, porque a ti te regalo sólo si la circunstancia obliga.

-Mamá, tú siempre con tu franqueza.

-Es tan tierna. Definitivamente, los viejos son igual de torpes e imprudentes que los niños… Cero diplomacia, ¿verdad, tontito?

-No estoy seguro, amor.

Le di un piquito y le quité el libro de las manos, con la excusa de guardarlo en nuestra mesita de noche. El resto de la tarde lo pasé con un nudo en la garganta, preguntándome si acaso mi marido o la loca de su madre sospechan algo de lo que pasa conmigo, con él, y con el chavista ingrato que despedazó mi orden.

La vieja se acaba de ir y mi marido no me ha hablado desde entonces. El libro lo tengo escondido detrás de una zapatera, pensando si lo dejo a su alcance o lo destruyo a la brevedad posible.

Por el momento, no tengo otra opción que invitarlo a bañarse conmigo e intentar concretar lo que insinué anoche. Espero no ser nuevamente víctima de su rechazo.

servido por meenamoredeunchavista 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

katherine

katherine dijo

No le pares mucho a esa vieja... Las suegras por naturaleza, son unas brujas. Y Tranquila, no demuestres miedo, porque si no saben, así te pueden pillar. Saludos!!

29 Enero 2007 | 05:31 PM

1 vzlana desde Londres

1 vzlana desde Londres dijo

Perdona que te lo diga pero si de verdad todo este cuento es cierto (es decir, realmente eres una mujer enamorada de un chavista, casada con un escuálido y escribiendo este blog), te pasaste de tonta poniendo tu nombre aquí. Internet garantiza anonimato y justamente ésa es la mayor de sus ventajas que no estás aprovechando.
Ya ves por qué gobiernan los que gobiernan por mucho que no nos gusten ja ja ja. Parece que son más pilas que los opositores...pero bueno ánimo y ojalá salgas bien parada y no te quedes sin el chivo y sin el mecate, como dices tú :)

29 Enero 2007 | 11:41 PM

enriqueta mendoza

enriqueta mendoza dijo

Katherine: Si la suegras son brujas, la mía es la bruja mayor. Y nada, yo trato de disimular al máximo. Creo que si mi marido supiera todo esto tal vez estuviese planeando atacarme desde la penumbra, camuflajeado, con toda su frialdad. Pero la vieja es un caso aparte, ella me tatuaría en la frente el cartel de CHAVISTA, así que eso me hace pensar que aún lo ignora todo.

Una Venezolana: Ojalá no fuera cierto. Y sí, tienes razón en que fue una tontería, pero te garantizo que esta es mi única manera de sentirme un poquito desahogada; si hubiese usado un pseudónimo me sentiría como una protagonista de novelita chimba.

Por eso decidí poner mi nombre de pila, para sentir que de algún modo estoy enfrentando este horror con gallardía. Y lo hice confiando en tres cosas: primero, los chavistas no son seres dotados de gran amor por la cultura, la literatura, la lectura, así que muy posiblemente mi chavista jamás entre a un blog; segundo, mi marido trabaja como loco con redes de Intranet y cuando llega a casa es directo a descansar; tercero, mi jurásica suegrita no sabe ni prender la computadora.

En fin, amiga, que espero con toda mi Fe que ninguno de esos tres pronósticos míos haya fallado =(

Saluditos!

30 Enero 2007 | 07:03 PM

3rn3st0

3rn3st0 dijo

Enriqueta Mendoza, dama insigne de la capital, hoy descubrí tu blog y me dediqué a leerlo completamente, me tomé el tiempo necesario y degusté con fruición todos y cada uno de tus relatos.

Que manera de escribir, simpática, entretenida. Muestras tus sentimientos de manera tan franca.

Me entristece saber por lo que estas pasando y más aún porque no usas un seudónimo. Eso podría traerte graves problemas.

Sobre tus tres bases de confianza podría refutarlas, pero ya con los rollos que tienes encima es suficiente.

Seguiré visitándote, leyéndote.

Saludos de apoyo y confidente desde Guanare :-)

1 Febrero 2007 | 10:50 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de meenamoredeunchavista

Me enamoré de un chavista

ver perfil »
contacto »
Me llamo Enriqueta Mendoza y tengo casi 30 años, más aquellos que me resto y los que me sumé una vez. No hay psiquiatra que pueda tratar mi conflicto, por eso preferí contárselo al mundo entero: Amo a un chavista.

Fotos

meenamoredeunchavista todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera