Conversaciones con amig@s (I)
La conocí en la universidad, hace algunos años. Siempre fue muy aplicada, pero a mitad de camino cambió de rumbo y estudió psicología. Descubrió esta página y me llamó hace dos noches, como a las once. Entró en materia de una vez, sin saludar ni darme oportunidad de asegurarme de que fuese ella:
-Lo que más me jode de todo esto es que te hayas atrevido a ponerlo en Internet. Explícame, ¿qué va a pasar si tu marido se entera? ¿Acaso estás loca, amiga?
-¿De qué hablas? ¿Quién eres?
-“Yo, que nunca había metido la pata, me enamoré de un cuarentón rojo, rojito”. Por cierto, gracias a Dios no has cambiado tu número. Claudia Beltrán… jamás debiste poner eso en la red o, por lo menos, debiste usar un seudónimo, Mendoza.
-Pues mucha gente de ahí mismo me lo dijo, Claudia, pero yo necesitaba contárselo a alguien.
-¿Y por qué no a mí o a alguien más que pudiera guardarte el secreto? Poner eso en la red es una bomba de tiempo y, sinceramente, amiga, creo que lo hiciste a propósito, buscando que alguno de los dos leyera la vaina y resolviera este problema por ti.
-No es así, Claudia…
-¿Y desde cuándo crees en brujas? Manita, te has vuelto totalmente loca. Así como yo di con ese blog, cualquier ser capaz de teclear tu nombre puede hacerlo, ¿entiendes lo que eso significa? Ahora dime, ¿es cierto exactamente todo lo que narras ahí?
-Sí, lo es.
-Coño, Enriqueta, has cavado tu propia tumba. Yo en tu lugar desmontaría esa página hoy mismo… ¿De verdad viste a una bruja?
-Sí y me salió todo al revés.
-¡De bolas que te iba a salir al revés! ¡Siempre ha estado al revés, amiga! ¿Recuerdas cuando quisiste engañarlo con el campeón de ajedrez de la universidad? Todo te salió mal, Enriqueta, porque tú siempre lo has amado a él, por algo se casaron…
-Lo del chavista es distinto, Clau… tendrías que conocerlo para…
-¡Para vomitar! Porque, sinceramente, todos tus galanes son unos personajes que… Mejor dime desde cuándo en tu cabezota entra la idea de que una bruja puede ayudarte a levantarte a un hombre…
-No lo sé, Claudia y no estoy para tus juicios. Te perdiste muchos años, desde que me casé, ¿y ahora vienes a psiconalizarme?
-Tucán Primero… yo me llamaba Ninfa de Metal antes de venirme de Carora, para que lo sepas…
-¿Ninfa de Metal?
-Yo también fui “faculto”, amiga, y estafé a muchas personas. Decía que podía leerles la mano, el café, el chocolate, el tabaco… hacía baños, amarres, conjuros…
-¿Y te resultaban? ¿Tú crees que puedas…
-¡De ninguna manera! Era un simple juego con la desesperación de otros. Así hice dinero para pagarme el pasaje y las pruebas de admisión de la universidad. Así llegué a Caracas y nos conocimos.
-¿Me estás queriendo decir que…
-Que todo está dentro de tu cabeza. Que el chavista te declaró la guerra porque se cansó de que lo persiguieras y decidió sacudirte definitivamente… ¡No le gustas y punto! Y tu marido es cariñoso contigo porque no tiene razón para cambiar, porque te ama, porque le gusta el sexo contigo, porque tú eres una de las pocas personas en la tierra capaz de aguantarle sus manías, ¿ahora comprendes?
-¿Entonces?
-Entonces ve a la oficina y agarra a ese chavista de mierda, arrincónalo y bésalo, métele mano, tíratelo si eso es lo que quieres y borra esa maldita página antes de que tu esposo la descubra…
-No me entiendes, Claudia… no es sólo sexo…
-¿Te molestan las medias grises de tu marido? ¡Por Dios, Enriqueta Mendoza! Te sacaron la piedra desde la primera vez que se las viste, cuando tenías 17 años, y yo fui una de las muchas personas que te advirtió que jamás dejaría de usarlas, así que no digas que eso es motivo para dejarlo, si no lo has abandonado en más de diez años…
-¿Y si realmente no es sexo?
-Deja a tu marido y vete con el otro, si es que te para bolas… pero yo te aconsejo intentar primero, comprobar tus propios sentimientos. Yo francamente creo que lo que ha comentado la gente en el blog es así: le tienes ganas al chavista…
-Son más que ganas, Claudia…
-Escúchame, Enriqueta Mendoza: me gradué de sicólogo, ¿recuerdas? Puedo comprender lo que te pasa y por eso te estoy llamando: la rabia que te da la posición política del tipo es lo que te hace desearlo a tales extremos. Hazle el amor a manera de venganza y luego olvida todo esto. No eches a perder tu matrimonio por una estupidez…
-Quiero verte, Clau… necesitamos hablar.
-¿Sigues viviendo en Caracas? Yo me vine a Cabimas, lo siento, pero podemos hablar cuantas veces quieras. Sólo te pido que desarmes esa página en Internet.
-Es lo único que me da un poco de paz…
-Entonces sigue adelante, pero luego no digas que no fuiste advertida…


Nhuna dijo
Hola! Quiero sinceramente felicitarte y sobre todo darte las gracias por compartir tu ingenio con tanta gente. Tu blog es una sabrosura! Como venezolana, leerte me refresca profundamente! Sigue adelante! Que Dios te dé a diario más y más inspiración para que tus naraciones sigan tan vivaces.
Saludos.
7 Marzo 2007 | 08:11 PM