Conversación con mi chavista
-¿Café?
-Sí, gracias. Dos de azúcar, por favor… ¿El tacaño de Darío compró una cafetera? ¡Genial!
-Jajajaja, no. Yo lo traje desde la panadería. Y, ¿dos de azúcar? Me dieron una y de casualidad.
-Creí que no tomabas café.
-De hecho, así es. Coca-Cola para mí. La cafeína pura me pone irritable.
-¿Y entonces por qué compraste café?
-Para ti. Sé que tú sí tomas y pensé que a esta hora te vendría bien un vasito.
-Pudiste quemarte al subir con eso. Me hubieses dicho y lo tomábamos allá mismo; yo bajaba contigo…
-Jajajaja, prefiero que no… quiero que obtengas tu cargo en el Minci. Si te ven conmigo… si ella te ve conmigo, seguramente te echará todo para atrás.
-¿De qué hablas?
-Tú sabes de qué. Supe de esa discusión entre ustedes y supe que fue por eso y no por otra cosa que me trataste tan mal aquel día.
-¿Y le echaste azufre al café? Digo, porque si sabes eso, debes odiarme.
-No te odio. Tienes derecho a querer estar mejor. Sólo que jamás entenderé cómo puedes pretender lograrlo apoyando a un asesino.
Entonces, mi chavista dejó su café y se levantó de su escritorio. Cerró la puerta y se aseguró de que estuviesen abajo todas las persianas. Caminó hacia mí tomándome de los brazos y me aprisionó contra la pared, acercando su rostro al mío:
-Somos adultos, Enriqueta, y yo no soy estúpido –dijo en voz muy baja-. Sé muy bien lo que pasa contigo y lo que más rabia me da es que no logro saber si a mí me pasa o no lo mismo. Ahora quiero que escuches con atención…
-Me estás lastimando, suéltame –susurré.
-El dolor es placer y sé que así me prestarás más atención. No me importa si el imbécil de la foto en tu escritorio es tu marido o tu hermano mayor, y tampoco puedes pretender que te haga el amor aquí mismo, en este preciso momento. Sólo necesito saber que cuento con tu atención.
-Tienes mi atención, pero suéltame.
-Escucha: ese asesino, ése al que tanto odias, es tu verdugo y verdugo de la gente como tú, sólo porque naciste en cuna de oro, jamás te faltó nada y te casaste con otro niñito de papá. Crees que él te va a quitar tus cosas, pero eso no es así. Sólo piensa, Enriqueta, en lo que te voy a decir, ¿de acuerdo?
-De acuerdo –dije entre lágrimas.
-Ayer tuvimos un día de mierda, ¿recuerdas? No pudimos almorzar. Recuerda lo que sentías a las cuatro de la tarde, ¿puedes?
-Sí. Tenía hambre, dolor de cabeza, estaba mareada, débil y no podía pensar con claridad. Sentía que las piernas no me daban para más…
-¿Por qué?
-Porque no había comido.
-Ahora imagina a la gente que no puede comer porque no tiene qué comer. Imagina a los que viven constantemente con los achaques que el hambre les produce; arrebatadores, malabaristas, huelepega… los que amanecen abaleados en alguna acera, porque algún tipo con familia hambrienta lo quiso robar para tener con qué comprar comida…
-¿Por qué me dices esto?
-Porque ese hombre al que tanto maldices, porque Hugo Chávez Frías, está luchando porque cada día haya menos gente con hambre en las calles; porque tus impuestos no se usan en lo que se debe, según tu punto de vista, porque tú aspiras que tu carro último modelo jamás caiga en una cuneta, y el Gobierno, el sordo y maldito Gobierno, no se acuerda de asfaltar… ¿sabes por qué?
-¡No! ¡Déjame!
-Porque es prioritario abastecer Mercal, porque es prioritario mantener
-¡Basta!
-Ahora escucha con más atención, sin cerrarte: ese asesino sólo está siendo la voz de los que nunca tuvieron voz. Ese asesino, como tú le dices, no quiere quitarte nada, sino darle a aquellos que nada tienen… Y créeme que he pasado más de una noche en vela preguntándome qué es ese vértigo que siento cuando te veo llegar todas las mañanas…
-¿Qué dices?
-Quiero que recuerdes esa frase y la hagas valer, ¿comprendes?
-¿Cómo? ¿Cómo la hago valer?
-Recordando todas las demás que te he dicho hoy. No importa que no las creas o que te parezcan terribles. Sólo tenlas presentes cada vez que te agarre la cola y veas niños de ocho años haciendo de saltimbanquis, ¿está bien?
-Todo bien.
-Tómate
Besó mi frente, me soltó y salió de la oficina, sin decir nada más.

edemelende@terra.cm.ve dijo
por favor actualizenme y diganme que no me estoy volviendo loco.
Esta senora engana al marido (pero, esta enamorada de otro), el marido presumiblemente la engana ella y ahora ella se molesta??
aqui hay alguien que le fata un tornillo.
Al tipo que de seguro sabe que la mujer esta enamorada
A la mujer que no haya de que palo ahoarcarse o
A nosotros por leer este culebron.
Pues la sra tiene bien merecido su cacho y no tengo duda de que ya perdio a su marido y que maximo, llegara a acostarse intermitentemente con el chavista, mientras lo comparte con otras.
21 Marzo 2007 | 12:19 AM