Cumpleaños de mi marido
Hoy es el cumpleaños de mi marido y, como era de esperarse en las actuales circunstancias, tomó una actitud extraña, rara, coño e´madre, como las que últimamente acostumbra tomar. -Buenos días, gordo… Feliz cumpleaños, mi amor –dije en tono meloso, dándole besitos en la frente. -Hola, Enriqueta. -¿Cómo que “Enriqueta”, chico? ¿Yo soy la conserje del edificio acaso? A mí ya hasta se me olvidó cómo carajos te llamas tú, de tanto decirte “gordo”, “melocotón”, “cuchi-cuchi”, “papi” y no sé cuántas vainas más… Y tú, en cambio, tienes las santas bolas de decirme “Enriqueta”? ¡No joda! Lo que me faltaba… ahora mi marido me habla igual como lo hace el chavista de mierda que trabaja conmigo, ¡qué éxito! -Y mi regalo de cumpleaños fue… ¡Una crisis premenopáusica de mi queridísima esposa! –Dijo y salió del cuarto. No volvió a hablarme. Actuó como un robot para desayunar –valga acotar que no preparó desayuno para mí, sino para él solo-, se vistió y salió muy perfumado, sin decir adónde iba ni a qué hora regresaría. Para colmo, dejó su celular en la casa, para que yo no pueda localizarlo. En venganza, llamé a mi chavista: -¿Quién es? -Soy yo, chavista de mierda, ¿cómo estás? -Me encanta tu originalidad para saludarme, carmoníaca. Estoy feliz, gozándome el solcito santo en Margarita. -¡Qué envidia! -¿Novedades en el trabajo? -Ni en el trabajo, ni en mi corazón… te odio, ¿sabes? Te extraño tanto que me produce arrechera y ganas de caerte a coñazos. -Chama, tú sí dices vainas tipo Atracción Fatal… te voy a coger miedo –dijo entre risas. -Ya te oí, así que chao –terminé la llamada aunque tenía ganas de hablarle más. En el horno se quedó un pollo –en este país del coño lo único disponible en los supermercados es el pollo- que preparé con gran esmero para almorzar con mi marido. Se salvó el corcho de un vino blanco espectacular que no abriré a menos que decida echarme una pea sola, despechada, triste y abandonada por un escuálido patán que me dejó en su cumpleaños y por un chavista encantador que debe estar con cualquier perra en Margarita.

Clara dijo
Cada uno tiene lo que se merece..., y por lo que veo tú no eres la excepción.
7 Abril 2007 | 10:44 PM