La cita
Con más rebeldía que ganas conduje hasta la casa del chavista. Al llegar, el portero pareció recordarme y sin pregunta alguna me dejó pasar. Toqué el timbre y él abrió, vestido de traje, como un muñeco de torta:
-Pensé que eras puntual.
-¿Alguna mujer lo es?
-Pero tú no eres como todas… Mira, me vestí para ti…
-Tu casa huele a…
-¿Incienso? ¿Tabaco? ¿Cuerno e´ciervo? ¿Algo de lo que usa Tucán Primero, puede ser? –Dijo entre risas mientras me llevaba tomada de la cintura hasta un sillón en su sala-. Es un Glade que eché para disfrazarte el olor a tabaco, pero parece que hice peor…
Por un instante no supe qué pensar… “¿Sabe lo de la bruja? ¿Cómo? ¡El blog!”
-No me digas que tú…
-Yo… que nunca había metido la pata… me enamoré de una escuálida, escualidita…
-¿Por qué me hiciste sufrir si ya sabías todo?
-Porque me parecía un milagro increíble el que hablaras de mí. Quería hacer cosas puntuales, para ver si las contabas y confirmar que se trataba de mí. Además… -calló.
-¿Además qué?
-Me costaba creer que tu marido fuese tan imbécil… un idiota con tanta suerte así…
-¿Qué debo hacer ahora?
-Tú lo sabes mejor que yo… eres tú quien escribe esta historia, ¿recuerdas?
-La escribo, mas no la invento. Ahora tengo que pensar… no he tenido días fáciles.
-Entonces tienes dos opciones: piensas en mi cama… o en la de Diego Santamaría –rió de buena gana.
-Cuando vaya a tu cama no será precisamente a pensar –rocé inofensivamente sus labios y abandoné el lugar.

toto dijo
queeeee bolasssss el sabia que u escribias toda esta vaina......y como vas a confiar en que te quiere realmente y no te sigue un juego????? diossss que enrredo.....
11 Mayo 2007 | 03:56 AM