Juntos en la guarimba
Lo que siempre había soñado, pero jamás había creído posible, sucedió: Mi chavista y yo actuamos juntos en una guarimba.
- Sabía que estarías en esta vaina, ¿quieres ir presa? –Escuché un susurro entre las sirenas y cacerolas.
-¿Qué haces aquí? Tú no vives por aquí, además, le tienes alergia a esta zona…
-Le tengo alergia a Santa Fe, donde vivías con tu marido… no me molesta tanto Montalbán.
-¿Vienes a hacer una lista Tascón?
-Vine a rescatarte.
-¿Rescatarme? Yo estoy rescatando la libertad de expresión.
-No seas ridícula, Enriqueta. Si no tuvieras libertad de expresión no estarías aquí brincando como una mona. Trancar calles y quemar cosas es un delito. En diez minutos llegará la policía y te coserán a perdigones. De eso te estoy rescatando. Vámonos.
-¿Qué? ¿Mandaste a la policía, chavista de mierda?
-No la mandé yo, carajo, pero estoy enterado.
-Empezaré a gritar para que te linchen… ¡Infiltrado! ¡Infiltrado!
Entonces me tapó la boca y –aunque me habló al oído- lo hizo gritando al tiempo que me empujaba hacia la acera, alejándome de la multitud:
-Bota esa olla de mierda y camina hacia donde yo te diga. Nos vamos a montar en mi carro, si es que estos golpistas no lo quemaron ya. Mereces pasar tres meses en un calabozo cundido de ratas, mereces ser exiliada, mereces que te torture la Disip y que te hagan todas las cosas terribles que Aló Ciudadano dice que hace el gobierno, pero yo te amo, Enriqueta Mendoza, y no voy a dejar que te encanen por una pendejada... Deja de morderme los dedos, igual no te voy a soltar, y Diego Santamaría se merece otra rumba e´palo como la que le dio tu ex. Mete la pierna en el carro, no te pongas dura, ¡coño! ¡Dobla la pierna! ¡No, escuálida! ¡Hija e´puta! ¡No le des con la olla al techo, me estás dañando la pintura! ¡No me patees! ¡Agacha la cabeza!
Hubiese seguido forcejeando si no fuera porque vi acercarse la patrulla. Por instinto cedí y él me metió en el carro. Arrancó y no dijo una palabra hasta que llegamos a su edificio:
-Quítate la franela.
-¿Qué?
-Lo que oíste: Quítatela.
-¡No! ¿Vas a abusar de mí?
-Eso quisieras, ¿no? Lo lamento, ni siquiera te voy a ver, no esta noche. Quítate la franela, porque si el portero me ve subiendo con una mujer disfrazada de Miss RCTV te aseguro que el lunes amanezco sin empleo…
-¿Sin empleo? Pero la empresa es opositora…
-Pero yo ahora estoy trabajando en el Minci. Ahora obedece, por favor, Enriqueta. Saca las toallas húmedas que tengo en la guantera y quítate las banderitas volteadas que te pintaste en las mejillas.
Obedecí. Él se bajó y me abrió la puerta. Cuando estaba a punto de salir, me empujó haciéndome golpear la espalda con la palanca del carro:
-¡Chavista de mierda!
-¿No te dije que botaras esa olla?
-No podía. Diego la usa para hacer cotufas… es su favorita…
-Échala para atrás, al asiento de atrás. Mañana se la damos a Diego.
Entramos al edificio, luego a su apartamento y él se mantuvo en silencio, salvo para avisarme que la cama era toda mía, que él dormiría en el sofá… Idiota, como si no supiera que lo que yo quería era que él durmiera conmigo.


Mel dijo
Hola! Leí el post y me dio mucha risa, me imaginaba la vaina y no paraba de reir! seguiré leyendo. Saludos!
5 Junio 2007 | 01:20 AM