Amigos, lamento la incertidumbre en que los dejé. Lo siento. Les hago un repaso rápido de la situación: Luego, con más tiempo, en otro espacio tal vez,les explicaré los pormenores de cada cosa.

1) Dejé de escribir porque mi marido, el escuálido, se enteró del blog y sentí que era mejor dejarlo, por respeto a él y a lo que fuimos. Me perdonó los cachos y dudamos ante la posibilidad de volver, pero yo no estoy dispuesta a que la culpa y la paranoia sean el tercer ocupante de nuestro lecho.

2) Ergo, mi marido, el escuálido, y yo estamos en proceso de divorcio. “Incompatibilidad de caracteres” es la excusa ante el abogado. Ya estamos, como quien dice, serruchando la casa para quedarnos con igual número de baldosas y eso ha sido lo más terrible: Él quiere dejarme el apartamento a mí, pero la conciencia no me permite aceptarlo, así que yo quiero dejárselo a él.

3) Nunca me tiré al chavista. Lamento desilusionarlos: Yo que pensaba que se trataba de un cuarentón rojo, rojito, tan insoportable como para andar solo, me enteré de una gran bomba: Es casado, con hijitos,y de allí viene otro cuento, otro camino en el que desearía que me acompañasen pronto.

Sin más que acotar por ahora, mis fieles amig@s, les agradezco su complicidad. Estoy segura de que nos veremos pronto pues mi vida, la mía, la de Enriqueta Mendoza, no termina en un gran chasco: Quedan muchos huecos donde meter la pata.

Un abrazo. Gracias a todos... por todo.